jueves, 1 de octubre de 2015

Morir.

La insensatez de la muerte,
el desamparo que nos come,
somos una esdrújula mal acentuada,
un estereotipo en su máximo esplendor.

Velo, postrado, tanto que decir,
las palabras no cruzan más,
dos mundos inesperadamente lejanos,
dos tramos que jalan y uno siempre gana.

¿Por qué sucede?
¿Cómo nos pasa?
¿El Amor se los come?
¿O el tiempo sólo se cansa?

Morimos y no hay camino que nos pare,
llorar es lo que queda,
uno confía, pero ¿hasta donde?
somos esclavos de un Dios amante,
celoso, clemente, posesivo y liberador.

Venimos amando, amados nos vamos,
no hay duda, siempre estaremos unidos,
nunca estamos solos,  un mundo eterno,
complejo y lleno.

No olvidamos a nadie,
solos venimos,
pero acompañados nos vamos.