Doce rosas,
fueron diez más dos,
no sobraban sentimientos en ellas,
solo lo justo, ni más ni menos.
Dos para tus ojos,
una para cada uno,
más una para tu sonrisa,
tres entre tu ángel, tu vida y tu encanto.
Además añadí la correspondiente a tus sueños,
la de mi amor por ti
y la que le hace tributo a nuestra vida juntos.
Estaba también en ellas el corazón de los recuerdos,
la que te pedía que nunca me faltes.
Y la más grande,
la que le daba gracias a Dios por coincidir en esta vida,
por habernos encontrado, amado, querido, abrazado,
esta esa rosa enorme que sustituía cientos de frases
las metía todas en grandes pétalos.
Fueron doce rosas que felicitaban a tu esfuerzo,
agradecían tu invitación querida Amelia,
hubo dos que acabaron en el suelo,
espero que no hagan falta nunca más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario